En el sector aseguran que es un fenómeno estructural por caída de la oferta y apertura de mercados. Palpitan el “fin del mito” del asado argentino.
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¿El fin de la carne barata en Argentina?
Mariano Fuchila
El precio de la carne no encuentra techo. Luego de impulsar al alza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en enero, lidera la suba de alimentos en febrero, según consultoras privadas. Aumentó 5% en el Mercado Agroganadero de Cañuelas en la última semana y cerca de un 50% en los últimos seis meses. Caída de la oferta y apertura exportadora configuran lo que los analistas consideran un cambio estructural en el sector: ¿el fin de la carne barata en Argentina?
La economía atraviesa cambios profundos: comerciales, productivos y laborales, entre otros. Pero el giro llegó también a la carne vacuna, uno de los consumos más arraigados en la cultura nacional. Su precio, históricamente bajo en comparación con otros países, se transformó también en un indicador profundamente político, que ahora enciende señales de alerta.
Según el relevamiento de precios del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la carne subió 4,9% en enero respecto de diciembre y 73,4% en la comparación interanual, muy por encima de la inflación general informada por el INDEC. Pero febrero arrancó también con fuertes subas: más del 10% en algunos casos en el mostrador y 5% solo esta semana en Cañuelas.
El incremento de precios impacta en el consumo, que se desplomó 13% interanual, de acuerdo con los datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina. La producción retrocedió 10%, mientras que las exportaciones se mantuvieron estables. En los últimos seis meses, el novillito subió 50% en el Mercado Agroganadero y se registraron operaciones por encima de los $5.000 por kilo.
¿El fin de la carne barata en Argentina?
De fondo, la pregunta es si Argentina seguirá siendo el país de la carne barata o si la suba se sostendrá en el tiempo. “El problema es estructural, hay un déficit de producción: seguimos teniendo las mismas cabezas que en el año 78 con una población que se duplicó”, explicó a Ámbito Diego Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores.
“Vamos a tener un año muy complicado en materia de precios. La demanda externa seguirá firme y anuncios como el de la ampliación del cupo con Estados Unidos generan una especulación que trae un salto de valor en la cadena, porque el productor apuesta a no deshacerse del ternero”, detalló.
Además, los especialistas señalan que entre noviembre y enero cayó 9% la oferta de animales. En ese punto hay coincidencia: la presión sobre los precios la impone el desequilibrio entre oferta y demanda.
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¿Y los costos?
Para el consultor agropecuario Javier Preciado Patiño, el punto central pasa por los costos, que en la carne vacuna son mucho más altos que en la de cerdo o en la de pollo. “Para producir un kilo de carne vacuna necesitás 7 kilos de alimento balanceado; para uno de cerdo, 2,8 kilos; en pollo, 2,4 kilos; y en pescado, 1 kilo”, detalló el ingeniero agrónomo a este medio.
En el sector productivo señalan a las medidas “equivocadas” como la principal causa de la retracción de la oferta. “El cierre de exportaciones tiró el precio para abajo y quitó los incentivos para incrementar el volumen”, dijo el representante de una de las principales entidades.
Otros también aducen problemas climáticos y apuntan a las sucesivas sequías. Lo cierto es que en las últimas cuatro semanas los precios siguieron acelerando, hasta 4,9% según LCG. La carrera parece imparable: la apertura de nuevos mercados podría acelerar el proceso y profundizar la diferencia de precios entre la carne vacuna, el pollo y el cerdo en el mostrador.
En el campo lo ven como un giro que llegó para quedarse: “El que se quiera dar el gusto de comer buena carne de vaca tendrá que pagar el precio que se paga en el mundo. Las costumbres cambian”, remató un asesor convencido de que se termina “el mito” de la Argentina del asado barato.
