Javier Milei criticó duramente a la AFA comparando la gestión de Claudio Tapia con la pelea histórica Alí-Foreman, señalando falta de transparencia y una gestión “trágica”. El Presidente busca acelerar el ingreso de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) para permitir la entrada de capitales privados y sanear las finanzas de los clubes argentinos frente a lo que considera un modelo de conducción agotado.
El conflicto entre el Gobierno nacional y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) alcanzó un nuevo pico de tensión. Este lunes, el presidente arremetió contra la figura de Claudio “Chiqui” Tapia, calificando su gestión como una “tragedia” para el deporte nacional. En una analogía pugilística que sorprendió a propios y ajenos, el mandatario comparó la disputa por el control del fútbol con la mítica pelea entre Muhammad Alí y George Foreman, sugiriendo una estrategia de desgaste para forzar un cambio de modelo.
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Para Milei, la situación actual de la AFA no es solo un problema de resultados, sino de estructura. El líder libertario sostuvo que la dirigencia actual se encuentra “acorralada” y que, al igual que en el combate de 1974 en Zaire, su gestión está aplicando la táctica del rope-a-dope: resistir el embate de la estructura tradicional para luego asestar un golpe definitivo que permita la apertura de capitales.
“Se ensucian más con cada cosa que hacen”, disparó el Jefe de Estado en declaraciones recientes, haciendo alusión a las investigaciones judiciales por supuesta evasión y las irregularidades señaladas por la IGJ. Para la Casa Rosada, el sistema de asociaciones civiles sin fines de lucro es un modelo agotado que impide la competitividad internacional de los clubes locales frente a las potencias europeas o el mercado brasileño.
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El factor SAD: el desembarco del capital privado
El eje central de la disputa sigue siendo la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Mientras que Tapia y la gran mayoría de los clubes del ascenso y la Liga Profesional se abroquelan en la defensa de los “clubes de los socios”, el Ejecutivo acelera los plazos para que las inversiones extranjeras puedan ingresar a la cancha de manera legal y directa.
Desde el entorno presidencial consideran que el ingreso de las SAD es la única salida para sanear las finanzas de instituciones que, según denuncian, son “saqueadas” por las conducciones actuales. La presión no es solo retórica: la Inspección General de Justicia ya tiene en la mira los balances de la entidad madre, mientras la Justicia Penal Económica investiga presuntos delitos tributarios que involucran cifras millonarias.
