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4 abril, 2025

Mauro Francisco protagoniza en calle Corrientes, pero se niega a abandonar su empleo como chofer de ambulancia: Necesito un sueldo

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Se llama Mauro Francisco y le gusta aclarar que su apellido es Francisco. Quiso ser actor de chiquito y estudió teatro, pero iba a escondidas porque le daba vergüenza que pensaran que era gay, algo que a los 15 años aún estaba resolviendo. Trabaja como chofer de ambulancias y el 2 de abril estrenó Interviú con Esther Goris en el Teatro Picadilly. En una charla con LA NACIÓN, habló de sus comienzos, de cómo fue blanquear que quería ser artista y del estrés que le genera su labor fuera de las tablas.

-Solés autogestionar tu trabajo… ¿Cómo llegó Interviú?

-Hace rato que quiero trabajar con el director Pablo Gorlero y juntos empezamos a buscar material hasta que encontramos Tango perdido, que es en realidad el título de la obra de Mario Diament. Ya había trabajado con Esther Goris y la convocamos. Hace diez años que me autogestiono, aunque también hago proyectos de otros. Me gusta meterme en todo y cuando estuvo casi cerrado, convoqué a Alberto Raimundo de Circus Entertainmet Group. Es una obra que tiene humor, suspenso y relata el encuentro de una diva que fue muy famosa y desapareció de la faz de la tierra en circunstancias misteriosas, hasta que le otorga una entrevista a un periodista que parece un fanático. El encuentro se transforma en un juego del gato y el ratón hasta que un suceso desconfigura la estrategia de cada uno.

-¿En quién te inspiraste para retratar al periodista?

-Hablé mucho con el director, que es periodista también, pero la obra está muy bien escrita y eso le soluciona todo al actor. Y Gorlero tiene todo muy claro, lo cual facilita nuestro trabajo también. A Esther le encantó la obra, aunque al principio le pareció un poco arriesgada.

-Hace muchos años que trabajás como actor, ¿cómo fueron tus inicios?

-Hace quince años que empecé a trabajar como actor, pero es un deseo que tengo desde chiquito. Como no vengo de familia de actores, me daba vergüenza y estudiaba a escondidas. Me gusta mucho el fútbol y jugaba a la pelota todo el tiempo, llegué a las inferiores de Vélez. Entonces decía que me iba a jugar a la pelota y en realidad estudiaba teatro en un centro cultural. No porque me reprimieran en casa sino porque había un tabú en ese momento y todos pensaban que el artista es gay… Y como yo soy gay y todavía estaba confundido, creía que me iba a “deschabar”. No tenía resuelto lo mío a los 15 años. Me daba vergüenza decir que estudiaba teatro y en dos años dejé porque no sostuve la mentira. Años después volví a estudiar con Carlos Evaristo.

“Hace quince años que empecé a trabajar como actor, pero es un deseo que tengo desde chiquito. Como no vengo de familia de actores, me daba vergüenza y estudiaba a escondidas”, diceHernan Zenteno – La Nacion

-¿Y de qué trabajabas?

-Fui mozo en un hotel de Viamonte y Reconquista y después entré a trabajar como chofer de ambulancias en PAMI de La Matanza, trabajo que todavía conservo hoy.

-Chofer de ambulancias y actor, un combo interesante…

-Sí, porque tengo una cabeza tan estructurada que necesito tener un sueldo todos los meses y eso para un actor es casi imposible.

-¡Qué estrés debe ser tu trabajo!

-Sí, pero me gusta mucho. Hace 20 años que manejo una ambulancia y entré por mi papá, que hacía el mismo trabajo. Estoy en las zonas rojas, Ciudad Evita, Isidro Casanova, Laferrere. Aunque vivo en CABA porque es un sueño que tuve desde que conocí el Obelisco y la Manzana de las Luces, cuando estaba en la escuela y nos trajeron a Capital, como le decíamos (risas). Durante ese paseo nos cruzamos a Mirtha Busnelli y me acuerdo que pensé: “¡Los actores están acá!”. Y le dije a mi mamá que iba a vivir en Recoleta porque en mi cabeza, por el solo hecho de caminar por ahí te llamaban para actuar (risas). Se lo conté a Mirta cuando hice con ella la serie El buen retiro.

“Confieso que es estresante, sobre todo cuando vas con la sirena, pero me acostumbré. Lo que más me afectó es estar en contacto con la muerte”, asegura Mauro Francisco sobre su trabajo como chofer de ambulanciaHernan Zenteno – La Nacion

-¿Cuántas horas trabaja un chofer de ambulancias?

-Doce horas, día por medio. Confieso que es estresante, sobre todo cuando vas con la sirena, pero me acostumbré. Lo que más me afectó es estar en contacto con la muerte y al principio, si mi madre no me atendía el teléfono ya pensaba que le había pasado algo. Fue un golpe. Por el resto, para mí era normal porque mi papá era chofer de ambulancias.

-¿Él te enseñó a manejar?

-No, mi mamá (risas). Porque mi papá no tenía paciencia. Yo tendría 15 años.

-¿Alguna vez chocaste?

-No con la ambulancia, pero sí con el auto que tuvo destrucción total y a mí no me pasó nada. Iba por la autopista del Buen Ayre y se cruzó un linyera, lo esquivé, pero el auto dio trompo.

-¿Te reconocen en la calle?

-Algo gracioso es que me pidieran fotos en la ambulancia después de haber estado con Vero Lozano en Cortá por Lozano, y la médica no entendía nada. Saben que soy actor, pero no popular.

El actor argentino Mauro Francisco.Hernan Zenteno – La Nacion

-¿Y cuándo hiciste tu primer trabajo como actor?

-Estudiando con Carlos Evaristo, mis compañeros hicieron una obra que fue Orquesta de señoritas. El actor que hacía de pianista no pudo estar y me convocaron a mí, que soy chiquitito y flaquito y ellos eran hombres grandotes haciendo de mujeres, y quedaba gracioso. Ahí empecé a entender que está bueno gestionarse y que no hay que esperar a que te llamen. Se me vinieron muchas ideas a la cabeza, me revolucioné, hablé con amigos que estaban en la misma y armamos una cooperativa, a pulmón. Hago la escenografía, busco el vestuario, hago la música. Y seguí trabajando en Loco de contento, Entretelones, Pronóstico reservado, Despojo, Costa presidenta.

-¿También sos músico?

-No soy músico, pero toco el piano y la guitarra. Todo fue de curioso. Tuve mi primera guitarra de casualidad, porque un novio de mi hermana le regaló una que rompí sin querer y me quería matar porque encima a los tres meses se separaron. Yo no tenía plata para arreglarla, así que le conté al exnovio de mi hermana qué había pasado, y me la regaló. La mandé a arreglar y empecé a aprender a tocar, de oído. Quise ir al conservatorio, pero no era en realidad lo que me gustaba. Y con el tiempo me compré un organito y con los acordes de la guitarra aprendí a tocar el órgano.

-¿Tuviste experiencias en ficciones?

-Hice 220 en la TV Pública, con Leticia Bredice y Romina Richi. Fue una experiencia hermosa. Y después me convocaron para otra que no se hizo, finalmente. Y el año pasado filmé una película para España que se estrena en julio, Quién quiere casarse con un astronauta, con Raúl Tejón. Y confieso que lo hice hincha de Huracán, equipo del que soy muy fan; voy siempre a la cancha. Hice el casting y creo yo que fue el peor de mi vida porque me pidieron que lo hiciera con acento español, pero nadie me había avisado, así que no practiqué. Igual me animé y me eligieron. Y el año pasado filmé una película en Uruguay, Cuando yo existía, de César Troncoso. Una experiencia hermosa y la primera vez que me pagaron por viajar y trabajar.

-Decías que tenías dudas sobre tu identidad sexual, ¿cuándo lo tuviste claro?

-Cuando me enamoré de un hombre y me di cuenta de que algo tenía que hacer. Tuve novias, pero no me enamoré de una chica. No sufrí por ser gay ni tuve que esconderme ni lo viví difícil. Hubo toda una lucha de años para que hoy podamos ser libres, y esperemos que esto no vuelva hacia atrás. Cuando en mi trabajo se enteraron que soy gay, no me discriminaron, y eso que es un ambiente machista. Nunca sufrí bullying por ser gay, ni en la cancha tampoco.

-Fuiste pareja de Oscar González Oro, ¿qué recuerdos tenés de esa historia?

-Estuvimos juntos durante un año y me quedaron muy buenos recuerdos. Cada tanto nos mandamos algún mensaje y viene a verme al teatro cada vez que puede. Hoy tengo otra pareja que es actor, pero trabaja de otra cosa.

-¿Seguís jugando al futbol?

-No porque me quebré el peroné… Juego parado y no me gusta (risas). Pero voy siempre a la cancha y me hace bien.

Interviú, todos los miércoles a las 20.30, en el teatro Picadilly

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