En diálogo con Canal E, Federico Glustein explicó que el riesgo país no solo refleja la diferencia técnica entre la tasa argentina y la estadounidense, sino también la percepción de estabilidad política y económica.
“El mercado percibe que el Gobierno no está cumpliendo con el programa promarcado que había prometido, y eso genera desconfianza. Hoy el riesgo país superó los 800 puntos, llegando a 836”, detalló.
El economista atribuyó esta situación no solo a casos de corrupción, sino también a las intervenciones oficiales en las semanas previas a las elecciones, como la venta de dólares futuros.
Medidas del Banco Central y expectativas electorales
Glustein señaló que ciertas decisiones pueden ayudar a contener el riesgo país. Entre ellas, mencionó la restricción a los bancos para operar con dólares futuros: “Eso muestra cierta mesura y envía una señal al exterior de que el Gobierno busca cuidar las reservas y evitar un salto del tipo de cambio”.
Sin embargo, advirtió que el rumbo dependerá en gran medida del resultado electoral: “Si el oficialismo no pierde por mucho en la provincia de Buenos Aires o gana en octubre, el riesgo país puede bajar. En caso contrario, podría volver a dispararse”.
El dólar y las bandas cambiarias
Consultado por la dinámica del dólar, Glustein sostuvo que el esquema actual de bandas no es sostenible: “Intervenir un mercado para sostener un dólar a 1.450 pesos no se puede mantener después de las elecciones. Hasta el 27 o 28 de octubre, el Gobierno va a sostener artificialmente un tipo de cambio inferior a los 1.400 pesos, aunque sea pagando tasas del 80% anual”.
El economista anticipó que, una vez pasados los comicios, el Ejecutivo podría ampliar el techo de las bandas cambiarias hacia los 1.500 pesos para evitar una depreciación brusca.
Riesgo de recesión y perspectivas económicas
De cara al futuro, Glustein alertó sobre señales preocupantes en la economía real: “Estamos al borde de una recesión. Con tasas del 70 u 80%, es imposible financiar la actividad productiva. No solo no se está generando empleo, sino que se destruye el existente”.
En este marco, proyectó que tras las elecciones podría darse un “mini ajuste” para estabilizar variables clave: “El Gobierno se reserva una bala para después de octubre. No piensa en crecimiento, sino en estabilización para evitar que la economía explote”.