31 C
Buenos Aires
24 febrero, 2026

Los errores de Rodrigo Lussich a la hora de hablar del Rey Felipe VI y su familia

El rigor informativo, pilar fundamental del periodismo, se vio vulnerado en las últimas horas tras las polémicas declaraciones del periodista Rodrigo Lussich en el programa Intrusos. En un intento por generar un impacto mediático sin precedentes, el comunicador lanzó una serie de afirmaciones que no solo carecen de sustento fáctico, sino que rozan la difamación institucional al vincular sentimentalmente al Rey Felipe VI de España con la ex primera dama argentina, Juliana Awada.

Lussich sostuvo que los Reyes de España se encuentran separados de hecho desde el año 2012 y que habrían pactado postergar el anuncio oficial hasta un supuesto hito cronológico: la mayoría de edad de la Princesa Leonor. Sin embargo, este relato se desmorona al contrastarlo con la realidad jurídica e histórica de la Casa de Su Majestad el Rey.

Fake news y riesgos legales ante la Casa de Borbón

Es imperativo señalar que lo vertido en el ciclo de América TV no es solo una noticia falsa, sino una serie de temeridades que podrían tener consecuencias legales severas. Fuentes expertas en derecho dinástico sugieren que el periodista podría enfrentar una demanda millonaria por difamación de parte de la Casa Borbón. La ligereza con la que se abordó un tema de Estado, utilizando calificativos que resultan agraviantes para la integridad de la institución, sitúa al medio y al profesional en una posición de vulnerabilidad jurídica internacional.

La realidad de la Familia Real y la mayoría de edad de Leonor

Para comprender la magnitud del error, es necesario precisar quiénes integran la Familia Real española: el Rey Felipe VI, la Reina Letizia, la Princesa de Asturias y heredera al trono (Leonor) y la Infanta Sofía. Uno de los argumentos centrales de Lussich radicaba en que la pareja esperaba a que su heredera cumpliera los 18 años para separarse.

No obstante, este dato es anacrónico: la Princesa Leonor no está cerca de la mayoría de edad, sino que cumplirá 21 años este próximo octubre. Por lo tanto, bajo la lógica propuesta por el periodista, la separación podría haber ocurrido hace tres años sin ningún impedimento legal o protocolar relacionado con la tutela automática de la heredera.

Errores históricos y de protocolo: de Felipe I a Felipe VI

Un especialista en monarquía no puede pasar por alto el error de nomenclatura cometido por el periodista, quien se refirió al monarca como “Felipe I”. Esta confusión no es menor: Felipe I de Castilla, apodado “el Hermoso”, reinó en el siglo XVI (1506). El actual Jefe del Estado español es Felipe VI, perteneciente a la dinastía Borbón. Confundir el numeral del Rey implica un desconocimiento básico de cinco siglos de historia y de la figura institucional actual.

Asimismo, Lussich presentó como “prueba” de la ruptura que el Rey ofreció su tradicional discurso de Navidad en soledad. Lo cierto es que, según se puede verificar en el archivo histórico y en el canal oficial de la Casa Real en YouTube, el Mensaje de Navidad es un acto institucional donde el Rey siempre aparece solo. Es un formato de comunicación directa del Jefe del Estado con la nación, donde la Reina y sus hijas nunca han tenido una participación activa frente al micrófono.

Embed – Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey 2014

Sin pruebas y con graves consecuencias ante una separación

Es fundamental remarcar que no existe evidencia alguna —ni fotográfica, ni documental, ni testimonial— que sustente un vínculo entre el Rey y Juliana Awada. En la vida de palacio, las especulaciones sin base son consideradas una afrenta a la estabilidad institucional.

felipe awada

En el hipotético y negado caso de una separación real, las consecuencias para la Reina Letizia serían drásticas según las capitulaciones matrimoniales y el protocolo de la Casa:

  • Tratamiento: Perdería de forma inmediata el tratamiento de Su Majestad y el título de Reina consorte.

  • Patria Potestad: Según los acuerdos firmados antes del enlace en 2004, en caso de disolución del matrimonio, la custodia y patria potestad de las hijas (mientras sean menores o dependientes de la estructura de la Corona) recaería exclusivamente en el Rey, garantizando la continuidad institucional.

Finalmente, el periodista incurrió en un error geográfico y residencial común. Afirmó que los Reyes residen en el Palacio de la Zarzuela, cuando en realidad ese edificio es el lugar de trabajo del Rey y residencia de los Reyes Eméritos. La Familia Real vive en el Pabellón del Príncipe, una residencia construida específicamente para Felipe VI a escasos kilómetros de la Zarzuela, manteniendo su privacidad separada de la sede administrativa de la jefatura del Estado, por lo que en Navidad cuando Lussich se encontró frente al Palacio, por eso las luces no estaban encendidas.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS